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Yo no vivo para mí, pues para mí, aquí no viviría. Desaparecí un día en que amé. Sólo soy presencia de la inmensidad

14 julio, 2020

LA PARUSIA

Jesús en su vida en la Tierra, encarnó una Consciencia muy elevada: la Consciencia Crística.
Desde entonces, la presencia de Cristo Jesús está viva en muchas personas que se reúnen en su nombre.
Muchos son  que los que lo aman. 
Jesús – Joshua- es también “el amado”.

Ahora es necesario hablar  de lo que se ha llamado “la segunda venida de Jesús a la Tierra”, su presencia o parusía.

La  humanidad está llegando al momento de poder vivir la gran alegría en la Tierra, la nueva era, la gran transformación.

Por eso muchos sentimos un gozo profundo a pesar de todos los acontecimientos distópicos que nos envuelven y perturban, pues los vivimos como tiempos de oportunidad magnífica para el alma.

Se trata de escoger ser parte de la nueva humanidad.

Parece bonito… hasta que sabes que lo nuevo implica elegir soltar y dejar atrás  una forma de vivir, de pensar incluso… ¡y el ego se resiste!

Por eso esta transformación viene precedida, y se dará, después de los tiempos de desolación y de  gran tribulación  que en la Tierra ya vivimos.
¿Para qué son estos tiempos?

Pues porque las noches oscuras son el factor de impulso para la transformación de muchas almas, que de otro modo no se elevarían.

Es necesario reconocer que lo que estamos viviendo  no tiene mucho arreglo ni solución… hagas lo que hagas todo se complica más y más…
El único camino es  la conexión con la Luz Divina en acción, es decir la Conciencia Crística, que todo lo sana y transforma.
¡Así que no tengas miedo!!

Conéctate,  tranquilízate… y recuerda que, como siempre… y mas que nunca, en los momentos culmen de la oscuridad, somos asistidos por la manifestación de la Consciencia Crística en la Tierra.
Entra dentro de ti (o pide ayuda para entrar), conéctate con la Fuente,  y hallarás todas las respuestas y toda Paz.

En los momentos globales difíciles, se activará  la presencia de la Conciencia Crística global en la Madre Tierra y, todos los que es ese momento vivamos en la Tierra, la sentiremos, sanaremos y seremos transformados en seres Crísticos, el Cristo interior… la nueva humanidad.

Mientras tanto, los que estamos preparados y receptivos, podemos ya ser transformados, como precursores de la nueva humanidad que viene.
Somos los que, a pesar de tanto sufrimiento que nos rodea, sostenemos la antorcha de la Paz, el Amor, la Compasión y la Luz.

De algún modo somos los que empezamos a crear ya nuevas realidades.
No huimos de nada. No hay miedo.
Solo hay coherencia con lo que somos.
Desde nuestra propia vida ayudamos y acompañamos a todo aquel que desee la transformación, preparándonos para el cambio global planetario.

Ommaiah
www.lourdestornos.com

5 respuestas

  1. Con tantas turbulencias, y doy gracias por oírte, por tus palabras y la paz que me regalas. Gracias querida Lourdes por estar y ser.

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