Terapias

Homeopatía vital

Sanación

Consciencia

La verdadera medicina y terapia es aquella que contempla el ser humano en un estado de evolución incesante a estados más elevados de Consciencia (estado de Iluminación o Realización).

La Luz es una vibración consciente que sabe y comprende lo que toca y transforma, independiente de si la persona que la recibe, e incluso el canal que la trasmite, lo comprende/acepta o no.

Hacer real lo que estaba velado a la Consciencia es experimentar y ser consciente de la Luz que eres, de la Esencia eterna y divina, del Vacío Cósmico al que perteneces desde el interior del alma.

Comprender quiénes somos y hacia dónde vamos es el modo de activar la salud. Por ello para sanar es necesario ser conscientes de todo lo que en planos muy sutiles se está moviendo. La Consciencia es imprescindible en la relación médico-paciente.

Todas y cada una de las experiencias que el ser humano vive son necesarias en su transformación y la verdadera curación se realiza cuando se liberan los condicionamientos antiguos que crearon el sufrimiento. Es entonces que puedes abrirte a nuevas experiencias, conexiones cuánticas y capacidades.

Despertar es un estado en el que experimentamos la fusión entre espíritu, alma y cuerpo. El destino de este viaje es un nivel de conciencia elevado.

La Consciencia, que hasta ahora sólo pertenecía a los planos de Luz, ahora podemos anclarla en lo físico.

Despertar no es algo místico y etérico. Requiere un entrenamiento a muchos niveles.

A nivel físico la energía del Despertar es una frecuencia muy elevada, que hemos de estar preparados para sostener para no rompernos.

Nuestra alma y nuestro Ser desean estar presentes dentro de nuestra forma física, y unidos a nuestra realidad Tierra, otorgándonos la experiencia de la plena Consciencia dentro del cuerpo físico. Este es el camino y entrenamiento para el Despertar.

Lo más característico del Despertar es el estado de desprendimiento total en el que se vive: nada pueden quitarte, porque en realidad nada es tuyo, ni tan siquiera tu cuerpo. No existe el deseo, solo la fascinación por la Vida y sus infinitas posibilidades. No existe el juicio, solo la consciencia ampliada del  sentido de lo que sucede.

Algunas de las experiencias  que podemos vivir en nuestro viaje hacia el Despertar son:

• Contemplar tu propio juego mental.

• Vivir desde la fuerza del  Ser, sanando y perdonando las heridas del pasado, las propias, las de las  vidas pasadas, las de los ancestros…

• Ser consciente de la naturaleza divina y eterna de la humanidad.

• Paz, no entendida como placidez, sino como ausencia de todo conflicto y del parloteo interno. Aquí. Ahora.

• Sentir  dentro de ti el vínculo amoroso y de Unidad con el Padre/Madre Creadores.

• Conciencia de Unidad con toda la Humanidad y toda la Creación. 

• Entrar en estado de conciencia ilimitada.

• Entrar en estados de amor  y gozo sin causa.

Ascendemos desde niveles de consciencia muy simples, lineales y estrechos, hacia niveles de consciencia multidimensionales, cuánticos y de gran amplitud.
Despertar es vivir la experiencia de una Consciencia que no podías ni imaginar.
Despertar no es un acto de voluntad humana, ni un propósito ni un objetivo. Solo podemos preparamos para Despertar y para ser conscientes, sabiendo que cuando estemos preparados, nos será dado.
Despertar es la disolución del ego. Estar despierto es parecido a “ser el espacio donde suceden todas las cosas”.
Cuando Despiertas no te aferras a nada y la vida se convierte en un maravilloso espectáculo lleno de experiencias y de Vida.
La tradición judía denominaba el Despertar con la palabra Resurrección, o unión del alma y el cuerpo en un estado de frecuencia elevado. La materialización de la Luz.

La labor del médico es acompañar al paciente a lograr un cambio de perspectiva de la vida. Lo primordial es crear un espacio donde el médico puede llegar a sentir y comprender lo que el paciente siente, tal y como lo siente. De este modo, el paciente puede descubrir su experiencia interna para poder transmutarla. El médico es un espacio vacío que escucha y recibe, es Vacío y Consciencia. El médico es como el agua, que pasa y no toma la forma de ningún lugar por donde pasa… y por eso sana, recodifica y purifica.

El paciente, con la ayuda del médico, debe sentir, recibir, descubrir y transmitir su propio sentir. Superar sus resistencias a sentir y a profundizar en lo que Es. La sesión se transforma en un espacio donde el paciente se descubre a sí mismo: sus juegos mentales, sus creencias, su inconsciente, las órdenes internas y automáticas a las que obedece, por encima incluso de sí mismo.

La sesiones nunca pretenden cambiar nada, solo hacerlo consciente, pues la Consciencia sana. Cualquier resultado sobre las consecuencias de estos movimientos de conciencia, es correcto. Cada persona liberará lo que esté preparada para soltar, y asimilará, lo que esté preparada para asimilar.

Cuando dejamos de huir de una realidad interna (es decir de una sensación o percepción) que no deseamos vivir ni sentir, es entonces cuando empieza el camino de la curación y del poder personal. Cuando el paciente toma las riendas de lo que siente, tanto en planos físicos como en planos emocionales y/o energéticos, todo empieza a liberarse.

El hábitat o clima de las sesiones es el AMOR. En términos terapéuticos, podemos decir que el AMOR es el motor de la SALUD. Todo camino de curación es un camino de Amor, que se inicia por el amor y respeto a sí mismo. Cuando el paciente se sabe amado y verdaderamente y profundamente conocido por su médico tal y como es, algo cambia, sobre todo porque empieza también a amarse a sí mismo.