silencio

El espacio donde todo sucede

Silencio no es sólo meditar. Meditar es entrar en espacios de descanso, de relax. Sobretodo entrar en espacios de conexión, de sanación profunda, de consciencia elevada, cuánticos, multidimensionales o de dimensiones inmensas.
El Silencio sucede antes, toda verdadera experiencia se inaugura, sólo, en el Silencio. Silencio es el espacio donde todo sucede.

 

Todo nace del Silencio

Silencio es un espacio donde no hay que hacer nada, no vas a ninguna parte.
No seas nada… y serás puro gozo sin causa.
Lo único imprescindible es entrar dentro, en lo profundo de tu Ser, sentirte desde dentro… sentir lo que eres, sentir como estás. ¡Respira!

El Silencio empieza cuando no haces nada. Como si sólo esperaras, como esperan las semillas en la oscuridad de la madre Tierra, como si fueras el silencio de una cueva en las entrañas de Gaia o como una crisálida que ya no es oruga y que no puede imaginar que es… ser una mariposa.
Desde luego Silencio no es sólo meditar.
Silencio es una forma de vivir.

 

Vivir sin necesidad de defenderte

Lo mejor del Silencio es que te permite vivir sin necesidad de defenderte de nada, pues el único secreto de la Vida es vivirla.
No necesitas defenderte de nada que suceda fuera. No necesitas defenderte de nada que suceda dentro.

Pudiera parecer que vives en la intemperie, como si andaras descalzo, a flor de piel… pero en realidad el Silencio te enraíza en los adentros y te hace caminar por la Vida como si en cada instante… a cada paso, pisases Tierra Sagrada.
En el Silencio vives desprotegido… pues no necesitas protegerte.
La mente crea identidades, fijaciones, estructuras, métodos y sistemas. Pero en realidad tú sabes que ningún pensamiento, creencia o certeza te define o defiende.
En el Silencio incluso te dejas romper, pues sabes que en la ausencia de la justicia y de la luz, también está la Vida, y que cada dificultad del camino es un trampolín para acceder a estados y consciencias que de otro modo nunca alcanzarías.
En el Silencio nunca… nunca… estás fuera de casa. Silencio es tu ADN.

 

En el Silencio eres libre

No necesitas huir, no necesitas reaccionar. Ni te ocultas, ni te adaptas.
En el Silencio eres totalmente íntegro y auténtico, consciente de tu propia experiencia, consciente de tu Presencia. Vives enamorado de ti!
Y te sientes inmensamente feliz de ser todo lo que eres.
Y te sientes inmensamente feliz de formar parte de todo lo que existe.
Y te sientes inmensamente feliz de estar en resonancia con la Vida, con la inmensidad, con la Fuente creadora.

 

Te cuidas y te amas

No necesitas ser diferente, no necesitas que nada sea diferente a como es.
Amas lo que eres. Amas lo que haces. Amas lo que vives.
No hay queja. No hay lucha. No hay decepción.
El Silencio es la puerta para realizar nuestra excelencia.

 

Entregarse a la experiencia como hacen los niños

En el Silencio nada es rutinario, todo lo que se vive está impregnado de lo único y de lo eterno, de ese instante que ya nunca más podrás volver a vivir.
El Silencio hace que todo sea intenso y vives desde el asombro, tal y como viven los niños, que viven jugando, sin defensa, solo entregándose a la experiencia, de corazón a corazón, desde la total vulnerabilidad.
En el Silencio sabes que las heridas no son cicatrices, sino adornos. Un corazón remendado en doblemente hermoso, pues ha experimentado la alquimia del dolor, transformado en oro.

 

Silencio es habitar en lo trascendente

Quizás lo más maravilloso del Silencio es que te abre la puerta que conduce a la presencia de Dios. Y no se trata del Dios omnipotente que desciende de los cielos, sino de un Dios camuflado en cada rostro, en cada suspiro. El Silencio se eleva por encima de las diferencias y realza la dignidad de cada individuo.
El Silencio convierte en sagrado cada encuentro, cada respiración, cada palabra. Habitar en el Silencio es habitar en lo trascendente.

 

En el Silencio no hay miedo

Donde existe el Silencio, no hay miedo.
El Silencio todo lo acepta, todo lo acoge, todo lo recibe y puedes vivirte, conocerte y mostrarte, sin maquillaje, sin artificio, sin queja.
El Silencio es la desnudez donde nunca estás sólo.

En el Silencio nada te separa de nada.
Sonido y Silencio son Uno.
Escuchas y experimentas el sonido del Silencio.

Toda manifestación de la Vida sucede a través de la escucha que nace del Silencio.
De forma instantánea experimentas la Unidad con todo lo que existe y desapareces en los límites del Tiempo, del Espacio y de las Dimensiones.
En el Silencio ni amas, ni eres amado. Eres el Amor. Habitas en el Amor.
Todo nace y existe en el Silencio.

 

Vacío y ADN

El Silencio es la matriz de la Vida, el espacio donde todo sucede, donde todo es posible, la matriz de la abundancia.
En el plano de la física cuántica el Silencio es el equivalente del vacío. En la biología es el ADN, que se comporta como la matriz portadora o antena de los Códigos genéticos.
Por eso en el Silencio todo se transforma: la oscuridad se transforma en Luz, el caos en Vida, la desesperanza en ilusión, las amenazas en oportunidades.
El verdadero Silencio siempre habla del Vacío, de la vacuidad, el que existe dentro de tus átomos, el que existe en el Cosmos que te rodea. ¡La perfecta armonía!
Y contemplas la Vida como una danza, adentrándote en el Silencio de las almas, y todas son perfectas, y están en el lugar perfecto, en la danza del Vacío.

 

El Silencio es la Verdad