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Asentir a lo que es

29 octubre, 2020

Meditaciones creando la nueva realidad: Semillas Crísticas

Como os decía, hoy va a ser un día, y mañana también, de no hacer nada;
de mucha quietud.
Necesitamos la quietud para poder conectarnos con lo que hay en nuestro interior.

Cualquier experiencia que estéis sintiendo dentro, cualquier pensamiento,

cualquier emoción, cualquier molestia, lo único que hay que hacer es:

sentirla, reconocerla, asentir. No es asumir, es asentir, decir sí, esto es lo

que hay. Asumir es más como una carga, un ‘Bueno, me aguanto’. No es

un ‘Bueno, me aguanto’; es un asentir a lo que es. No luchar.

Es un estado de contemplar, de reconocer cualquier movimiento,

cualquier sensación física o emocional o mental o espiritual, que se esté

moviendo dentro de ti.

La quietud es necesaria para que nos facilite sobre todo la escucha. Este

permitirte estar contigo, escucharte, acompañarte, sin pretender

absolutamente nada. Sólo es: esto es lo que hay.

Por eso necesitamos esta dulzura, esta… casi que parsimonia. Es como un

estado de mucho aquietamiento. Es un estado no habitual en nuestras

vidas, y ahora lo elegimos. Elige estar contigo.

Lo opuesto es: protestar, quejarte, preocuparte, juzgarte, luchar,

reaccionar, o aguantarte, soportar, resignarte. Tanto puedes reaccionar en

contra o reaccionar en pasivo. Si reaccionas, únicamente date cuenta de

que estás reaccionando y respiras y vuelves a estar con lo que es, con lo

que se mueve dentro de ti. En realidad es un estado de amor profundo

hacia ti misma, hacia ti mismo.

Hoy te amas tal y como eres. Te amas tal y como estás.

Si te es difícil no reaccionar, porque es lo que siempre hacemos,

reaccionar, intenta enraizarte, respirar, simplemente darte cuenta de que

estás reaccionando, y si puedes -y digo si puedes, porque no siempre se

puede-, no te dejes llevar por la reacción, no actúes, quédate

contemplando tu interior, y contemplando lo que tu mente, tu natural, tu

instinto, quisiera reaccionar. Contempla las dos cosas.

Es diferente fluir que reaccionar. En el fluir no evitas nada, eres como una

hoja llevada por el viento, experimentando lo que sucede. En el reaccionar

y huir, evitas algo. Hay algo que no quieres experimentar, que te molesta,

que te incomoda, que te duele.

Hay un tipo de reactividad que forma parte de lo que es asentir a nuestra

propia naturaleza. Nos gusta, por ejemplo, mirar el sol por la mañana,

pero sabemos que lo podemos mirar quizás unos instantes, quizás, si estás

acostumbrado, unos minutos, y ya! Como te quedes horas mirando al sol,

te vas a volver ciego. Esa reactividad en la que sencillamente te cuidas,

también es una escucha. No quieras hacer aquello que no estás preparado

para hacer. Si no estás entrenado para mirar el sol, no quieras el primer

día mirarlo diez minutos seguidos, porque vas a tener problemas. Si no

estás acostumbrado a hacer submarinismo, no te metas en las

profundidades el primer día, porque tu corazón no lo va a aguantar.

Primero hay una escucha a no querer conseguir nada. No queremos

conseguir nada.

En esta quietud, no queremos conseguir nada, sólo estamos en la escucha

interna, en lo profundo del Alma, en el abrazo a tu propio corazón, en el

abrazo a tu niña y a tu niño interior, y al mismo tiempo a sentirte que eres

abrazada y abrazado, por el cosmos, por la galaxia, por los árboles, por el

río. Es un estado del Ser. Es abrir la Consciencia a lo que es.

Es esta escucha, esta escucha de la Consciencia, de la vibración, de lo que

se mueve dentro de ti, de lo que resuena, de lo que no. Es una

contemplación.

La palabra contemplar es: estar con el templo. Considera a tu cuerpo, tu

templo. Considera a estas montañas tu templo.

La palabra templar tiene que ver con la vibración que resuena en ese

espacio. Cuando se templan los instrumentos de cuerda, sobre todo, se

busca que estén templados en una misma armonía. Te estás armonizando

con tu interior, y permites que el exterior esté también dentro de ti; el

exterior de todo lo que te rodea. Estás templándote, sin pretender nada.

Nada hay que cambiar. Contempla lo que es como camino de la armonía

profunda.

Nos vamos a quedar en silencio, cada quien contemplando su propia

experiencia.

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